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LA REFORMA DE CÓRDOBA
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Las acciones estudiantiles que se desarrollaron en Córdoba, Argentina, en 1918, fueron un extraordinario cuestionamiento de la universidad latinoamericana que emergió del siglo XIX. Si bien este movimiento se dio como reacción frente a una universidad como la de Córdoba, especialmente conservadora, 33 elitista, medieval, decadente y corrupta, las banderas que se levantaron entonces fueron retomadas a lo iargo de todo el subcontinente, convirtiéndose en un importante punto de referencia en la evolución de la universidad latinoamericana de este siglo y, también, de sus perspectivas.

Estas reformas ponían en el tapete cuestionamientos no sólo de la universidad sino del mismo orden de la sociedad. La búsqueda de autonomía universitaria iba dirigida contra el control que el Estado y el Gobierno ejercían como herencia del modelo napoleónico "tropicalizado", que le impedía a la universidad definir con libertad sus planes, así como la designación de su cuerpo docente, que tantas veces respondía al interés del gobierno de turno. Esta reivindicación que, tal vez, se motivó por la incapacidad de la intervención del gobierno de Irigoyen en la resolución de los problemas que los estudiantes de Córdoba plantearon, no escapaba a una tradición en la historia de las universidades en el mundo; desde Bolonia y Salamanca, incluyendo la misma universidad colonial, cierta autonomía ha sido una condición de partida.

Aunque el énfasis se dio en la participación estudiantil, el reclamo era por una democratización de las decisiones en la universidad que permitiera una mayor participación de todos los integrantes del claustro, lo que se oponía a la osificación, centralismo y elitismo de la estructura de decisiones universitarias que existía. Las demandas tenían un sentido claro:

  • Los concursos de oposición y las cátedras libres buscaban impedir la ¡namovilidad,. caducidad, inadecuación y senectud del cuerpo de profesores que, en muchas ocasiones, eran nombrados casi de forma vitalicia, por razones de clan social o religioso o por parentesco familiar.
  • Tanto la asistencia libre como la gratuidad de la enseñanza y la asistencia social a los estudiantes eran mecanismos que buscaban una mayor incorporación de estudiantes de un espectro social más amplio.
  • La solicitud de nuevas facultades y carreras afirqjaba la necesidad de adecuar la formación a las nuevas condiciones del desarrollo profesional, científico y tecnológico y, especialmente, de romper con una influencia de las disciplinas asociadas todavía a la "Razón Teológica" que, a pesar de la República, seguía ocupando un lugar especial.
  • La extensión universitaria era un llamado a debilitare! carácter elitista, aislado, de la vida universitaria y la cultura con relación a la mayoría de la población.
  • No podía faltar un llamado a la unidad latinoamericana y al americanismo contra las dictaduras y contra el imperialismo en naciones donde, por distintas razones, la presencia de las potencias europeas ha supuesto también muchas imposiciones y abusos.

La esencia del movimiento de Córdoba fue una reacción violenta contra una institución que simbolizaba la represión y el autoritarismo, el retraso y el oscurantismo, la decadencia: precisamente las antípodas de una casa superior de cultura. Del atropello de los derechos estudiantiles, el movimiento fue ascendiendo a otros planteamientos en un proceso de réplica frente a la actitud que encontraron en el Gobierno y, también, como respuesta a la necesidad de ampliar la base social de apoyo y ganarse a la población para triunfar en su lucha.

Podemos juzgar la Reforma de Córdoba como un movimiento por la democracia (autonomía y no imposición, participación, más estudiantes y asistencia social, cultura para la población) y la calidad académica (mejor selección de profesores y las carreras ofrecidas). Las alusiones políticas son más bien retóricas.34

Este movimiento estuvo asociado en la Argentina con el ascenso de las clases medias y de la urbanización del país, 35 cuya expresión política se podría ver también con el triunfo de Irigoyen y del Radicalismo argentino en la Presidencia de la República (1916). La misma población que se rebeló era de clase media o alta y su acción contestataria no nacía de razones socioeconómicas sino más bien democráticas y académicas. La presencia de algunos socialistas o marxistas en este movimiento no le quita este carácter al mismo, a pesar de lo que muchos han dicho, en todos los lados del espectro político. Debe recordarse que fue cronológicamente, casi simultáneo a la Revolución Rusa.

Globalmente, aquellos planteamientos son positivos, pero una definición más precisa de los mismos puede dejar de serlo o puede convertirse en un obstáculo muy serio para un país. Por ejemplo: la autonomía universitaria se vuelve imprescindible en un régimen dictatorial como un espacio cultural y social para cultivar con libertad no sólo el conocimiento sino los caminos para la democracia; lo que ha sido el caso de muchos países de América Latina. Pero, de igual manera, no debería entenderse como que la universidad puede ser una "República" aislada, separada de la vida social y los planes de desarrollo, cuando se trata de un régimen democrático. Se busca defender la práctica académica frente a los gobernantes de turno, sean democráticos o autoritarios, 36 pero las fronteras de la autonomía no son las mismas en todas las situaciones. Otro ejemplo: la participación estudiantil en el gobierno universitario es importante, sin embargo ¿cuál es la mejor cuantificación o la mejor estructuración de esa participación?. El "tercio" de Córdoba ha predominado, pero en otras ocasiones se ha llegado hasta una cogestión de cincuenta por ciento. En la mayoría de las ocasiones estas experiencias nol han realizado los fines que se proponían y han conducido, no| pocas veces, a un caos académico. En la euforia estudiantil de Córdoba, contra un régimen universitario despótico y anquilosado, es comprensible que se afirmara una participación estudiantil y de graduados que sumaba el 66 por ciento; o que algunos de los dirigentes estudiantiles de entonces plantearan la universidad como una "República de estudiantes".37 Pero es evidente que la participación estudiantil debe definirse, en primer lugar, con base en donde es pertinente o no que haya representación estudiantil y, en segundo lugar, en las instancias en las que sí debe haberla, con base en un porcentaje que no lesione la estabilidad y la calidad de la academia.

Durante los años de entreguerra, e incluso posteriormente, el movimiento democrático por la reforma universitaria, basada en los planteamientos de Córdoba, ayudó a configurar las características de la universidad latinoamericana. En una u otra forma, durante estos años las universidades fueron obteniendo algunas de las condiciones que Córdoba había planteado. Sin embargo, mucho de este movimiento sirvió también como marco para acciones de tipo político, ayudando a una confusión de objetivos en muchos de los casos.

Algunas opiniones de corte marxista interpretan este período de manera particular. Por ejemplo, para Silva y Sonntag, después de Córdoba se logra avanzar en el movimiento estudiantil, en lo que se refiere al compromiso con la revolución, pero no se llega todavía al momento ciave. Sus opiniones: para el período de 1930 a 1960, proponen una fase que llaman de "extrañamiento analítico" en la relación universidad-sociedad, que tiene sus orígenes en el "extrañamiento hostil" y se podría decir es la continuación de éste. Sin embargo, afirman que el período reformista que va de 1930 a 1960, se caracteriza por la intensa participación estudiantil en la resistencia y lucha contra las dictaduras y el ataque estudiantil contra las estructuras internas de la universidad disminuye notablemente. Estudiantes y profesores ejercieron una violenta oposición contra el orden social dado y contra las estructuras políticas dominantes. Sin embargo, todos lo que formaron parte de este "extrañamiento hostil" y que lograron el poder "terminaron plegándose al sistema antes criticado".38 Para estos autores, las cosas sólo cambiarían con la época que abrió la Revolución Cubana.



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Página Ángel Ruiz